El burrito blanco
Una vez nació en una pradera un burrito blanco. Su mamá lo miró extrañada: “¿Por qué mi burrito nació sin color?”, le pregunto al padre del burrito. “Tú eres gris, yo soy de color plomo y todos nuestros parientes en las praderas y en los pueblecitos, son de color plomizo”, dijo el padre, inclinando sus largas orejas con preocupación. “En verdad, a nuestro hijito le falta algo. Esperemos que crezca” dijo la madre del burrito. “Aparte del color no le falta nada, tiene dos largas orejas, una colita larga y suave, y cuatro patas esbeltas. No es feo. Tal vez cuando crezca el color le aparezca”. Pero el burrito no le gustó ser diferente a los demás. Estaba triste por no tener la piel gris como sus primos y sus hermanos de la pradera, como su papá y su mamá. Y apenas sus delgadas piernas le sostuvieron bien, decidió marcharse. Cuando sus padres dormían se levantó, miró alrededor y vio el campo silencioso. La luna blanca bañaba en plata las piedras y las fl...